El bloqueo significa más que siete letras

Por: Yenillilian Torres / Opinión/ 25 octubre, 2016

Hablar de bloqueo en Cuba es hablar de cerco, de barreras, de subdesarrollo, de ahogamiento. Y es que, por más de cincuenta años esta política impide la ampliación de Cuba al comercio exterior.


 

Como potencia mundial que es Estados Unidos, lógicamente, es un mercado con el cual se desearía negociar, además de que es un país cercano geográficamente a nosotros. Sin embargo, está lejano el día en que pueda realizarse un intercambio de igual a igual, entre ambos países.

Durante 2015 y 2016, los Departamentos del Tesoro y de Comercio  de Estados Unidos realizaron varias moderaciones a las regulaciones sobre Cuba. Pero no es suficiente, mientras se mantenga el bloqueo. 

Existe la ley para la Administración de las Exportaciones la cual establece una lista de control del comercio donde el presidente estadounidense, mantiene a un número de países a los que se les establecerán controles de exportación especiales por consideraciones de seguridad nacional. Cuba está incluida en este listado. 

Con el restablecimiento de las relaciones bilaterales  se autorizaron las exportaciones de  productos y servicios a Cuba, el financiamiento para la creación de infraestructura y  la posibilidad de establecer empresas mixtas con entidades cubanas en el sector de las telecomunicaciones. Todavía estamos esperando que esta medida se extienda a otros sectores. 

También se autorizó la exportación de ciertos productos a la isla; pero esto incluye únicamente  productos y servicios de telecomunicaciones, materiales de la construcción y equipamiento, y herramientas, para el uso del sector no estatal de la economía, incluida la actividad agrícola. 

Y no hablemos solo de lo que no podemos recibir de allá. Hablemos también de que la importación  en los Estados Unidos de bienes y servicios cubanos, se reduce a los producidos por el sector no estatal, y excluye renglones claves para la economía cubana, como el tabaco.

No es necesario sacar grandes cuentas,  a simple vista se nota la desigualdad de posibilidades. Es cierto que el primer paso está dado; pero todavía es necesario seguir andando. Si de verdad el gobierno de los Estados Unidos pretende una relación transparente con nosotros, pues deberá demostrarlo en la marcha.