Maestro: fundador de cada día

Por: Yemmi Valdés / Opinión,Titulares/ 17 diciembre, 2021

Están los salvadores del hombre, los descubridores, los filántropos, las personas de todos tipos y colores; pero los edificadores del hombre, están ahí todos los días ante nuestros ojos sin tanta parafernalia en su trabajo de fundar la sociedad desde la primera célula; maestros es su nombre común.


Y aunque común es todo lo que hacen, extraordinario es el resultado de cuánto fundan. Allí están en los círculos infantiles quienes nos toman de la mano con el paso inseguro aún y consolidan mucho más que nuestra marcha en las primeras etapas de la existencia.

Un poquito más allá están en las escuelas primarias y de enseñanza especial quienes enseñan a leer y escribir la vida más allá del lenguaje por medio de indescriptibles códigos.

Y así están aquí y allá los maestros, en tantos sitios formales e informales, en cada nivel educacional, enseñando más que números, más que ciencias, más que historias, más que letras, más que materias académicas.

Allí siguen los que abrazamos cuando tan niños nos graduamos la primera vez, de sexto grado. En algún lugar continúa forjando maravillas aquella profe que dedicaba horas a lecturas dramatizadas del Principito, La Noche o de una novela histórica como Bertillón 166, y amamos sus tonos cambiantes en cada texto, y no hubo Ciudad en Rojo (versión cinematográfica de la novela de José Soler Puig) que nos regalara tanto cine como su voz.

Así habrá un exponente de la pasión en cada tema, los geógrafos, biólogos, químicos, literatos, los modernos de Rubén Darío y José Martí o los románticos del Quijote o de Shakespeare; pero siempre gente que marcan tu vida con alguna buena obra u ecuación.

Están los profesores universitarios que convierten la aptitud o la curiosidad por una disciplina en profesión. Ellos que en un tono más serio, con desenfado algunos, de las maneras más locas otros, te guían hacia un oficio para el resto de los tiempos.

Perdón si en este homenaje los encasillo a ellos, los empaqueto en sitios o circunstancias, tan espontáneos que son muchos, tan sin momento fijo, tan omnipresentes.

A ellos, que la pandemia también los puso a prueba, los alejó del aprendiz, del beso y los abrazos, la gratitud presencial, la complicidad del aula y la magia del garabato entre la tiza y la pizarra. A ellos todo el honor, la sociedad precisa como nunca de los forjadores de hombres.