Llegamos hasta donde podíamos llegar

Por: Roberto Rodríguez / Opinión/ 17 marzo, 2017

Por estos días mucho se habla de la actuación cubana en el cuarto clásico mundial de Béisbol y todos pretendemos buscar el porqué de las derrotas en la segunda fase.


Cuando la selección cubana partió hacia la gira previa por el continente asiático, todos coincidimos en que la meta era avanzar a la segunda etapa y ésta se cumplió.

Muchos criterios se vertieron por la no utilización de nuestros principales lanzadores en el choque de apertura ante Japón; pero Carlos Martí y su cuerpo de dirección, si bien no dieron el juego por perdido, lo manejaron con cautela, de cara a los dos restantes desafíos.

Contra China, (a todas luces el equipo más débil del clásico), se empleó a Bladimir Baños y el pinareño trabajó muy bien, al igual que los tres relevistas.

Llegaba de esta forma el crucial partido ante Australia, y como se había anunciado Lázaro Blanco  era el abridor y por cierto no estuvo a la altura esperada, solo un cuadrangular con las bases llenas del mejor pelotero cubano de la actualidad Alfredo Despaigne y efectivo relevo de Miguel Lahera, nos permitió arribar a la meta.

Como es natural, el ser humano siempre es inconforme y aspira a seguir mejorando; pero, chocamos con Israel abriendo la segunda fase.

Los israelitas sorprendieron a todos en la fase inicial al dominarla de forma invicta, dejando en el camino a selecciones de la talla de Corea del Sur y Taipéi de China, además de triunfar ante Holanda, para finalizar invictos.

No se produjo a la ofensiva y nos costó el revés, 4 por 1, donde nuevamente Despaigne conectó jonrón, nuestra única anotación.

Llegó el momento de enfrentar de nuevo a Japón y aunque peleamos de principio a fin, cedimos con marcador final de 8 carreras por 5, dejando la escena lista para el tope ante Holanda, que nos bateó a su antojo, propinándonos KO, de 14 carreras por una, que nos dolió a todos.

Creo que llegamos hasta donde podíamos llegar, pues nuestro Béisbol tiene muchas carencias y son conocidas por todos.

La Serie Nacional no tiene un nivel ni parecido a los certámenes del Caribe, y por lo tanto nuestros bateadores no ven a lanzadores de esta calidad, con amplio repertorio y dominio de la zona de strike.

Los lanzadores, al querer trabajar en la zona de duda y esta no estar acorde con lo que se canta en Cuba, dan muchas bases por bolas y cuando vienen a marcar, son bateados con libertad.

Tenemos que tomar decisiones rápidas con nuestra pelota, aún estamos a tiempo, tenemos peloteros de calidad; pero si no juegan a un nivel superior, será poco menos que imposible lograr un resultado satisfactorio.

Veamos lo sucedido en este clásico con nuestra escuadra y pensemos en que el Béisbol estará en la cita olímpica de Tokio 2020; pero serán solo seis conjuntos, por lo que la clasificación será bien dura y verdaderamente nos dolería mucho no estar presente en la lid bajo los cinco aros.