El costoso “placer” de fumar

Por: Equipo ARTV / Artemisa,Titulares/ 13 octubre, 2021

Cuenta María Elvira que de niña su papá le echaba el humo de cigarro en la cara “pá que me fuera acostumbrando, decía”, sin imaginar que con los años se convertiría en una dependiente de la nicotina, con solvencia económica insuficiente para costear los elevados precios de una cajetilla que, además, es nociva para la salud.


“He llegado a pagar 130 pesos por una caja de H-Upmann con filtros, algo que apenas cuesta 22.50 con reforma económica y todo. El problema está en que no se encuentra en el mercado formal, como tampoco te venden la Popular, Criollo o cualquier otro tipo, como si la oferta hubiera desaparecido con el cambio de monedas”.

Indagando acerca del tema, conocimos de la inestabilidad con la entrada de las materias primas importadas que han provocado poca disponibilidad de la mercancía y, por ende, las demandas no se pueden cubrir en su totalidad.

Para que se tenga una idea, tan solo en el mes de julio, la producción decayó de manera significativa, logrando solamente el 34 por ciento de un plan de 77 millones de cajetillas, asunto que reporta un déficit de 24 millones, según publicó el periódico Granma en su edición digital del 29 de julio de 2021.

Y en septiembre, Tabacuba confirmó a la Agencia Cubana de Noticias que la ejecución se comportaba al 81 por ciento: en ello incidiá la falta de financiamiento para comprar papel de envoltura, marquillas y piezas para las fábricas de la línea económica, situación que se complejiza desde finales de 2020.

Esto conduce a la aplicación de medidas en muchos territorios, como la venta regulada de los cigarros de producción nacional, pero ni así se controla la venta a sobreprecios en el mercado informal, indicador que acabó con el vicio de más de uno, entre ellos, María Elvira.

La distribución en Artemisa

“Desde que hay inestabilidad en la producción, lamentablemente no hemos podido satisfacer la demanda de los consumidores”, afirma la directora interna de la dirección provincial de Comercio, Niurka Carabeo.

“No se distribuye por igual en todos los municipios. La decisión de cómo hacerlo la dejamos a consideración de cada localidad; lo que podemos ofertar es muy poco para cubrir las necesidades del mercado”, considera.

El chat de Messenger de los profesionales que trabajan para esta publicación, nos permitió valorar la disparidad en cuanto a distribución y vías para la comercialización. Por ejemplo, los de la cabecera provincial solo han comprado de manera controlada los cigarros que otrora se vendía en CUC, de una calidad y precio superior, pero el Popular y el Criollo nunca han llegado a sus bodegas; contrario a lo que ocurre en San Antonio de los Baños, donde la experiencia de dos cuarentenas creó un mecanismo equitativo a razón de tres cajetillas por núcleo. Los colegas de Caimito refieren que la venta se organiza por CDR y solo para los fumadores, mientras, Alquízar lo contempla desde las circunscripciones.

De redes sociales y precios abusivos

La Covid-19 obligó a modificar conductas. El mercadeo mudó sus principales vías a las redes sociales, sobre todo, para comercializar ciertos productos a través de lo que llamamos mercado negro.

En lo fundamental WhatsApp, te invita constantemente a través de enlaces, con un marketing propio de estos tiempos, donde la competencia solo incita al incremento indetenible del valor. También el cigarro llegó a la fiesta de los precios abusivos o especulativos, incrementando actualmente, entre tres y cinco veces su costo.

Y aunque hablemos de cigarros no podemos obviar la venta de tabacos, con deficitaria oferta e igualmente a razón de 15 a 20 pesos cada uno, si tienes la suerte de encontrarlo a través de algún revendedor, confiesa Rolando López, un anciano que no inhala el humo pero sí se entretiene mordiendo el tabaco que coloca en su boca.

Fumar daña la salud y tu economía

De manera responsable, las fábricas cubanas de cigarrillos plasman en las cajetillas, la advertencia del Ministerio de Salud sobre el riesgo que implica el mal hábito de fumar.

Pero en estos tiempos, cuando todo escasea y los precios se disparan, el daño llega también al bolsillo.

Yulien Rodríguez asegura que la cajetilla de Popular más barata, la que llega a la bodega por valor de 10 CUP, en los grupos de WhatsApp oscila entre 60 y 70 pesos. Un poco más caro hay que pagar el Criollo que también se tasa a diez CUP por el Estado “y los Titanes no cuentan en esta historia porque hace meses no los veo pasar.

“Los más sofisticados no los compro porque solo aparecen en las Tiendas de MLC y yo no tengo esa moneda, pero sé que una caja de Rothmans, por ejemplo, cuesta 2.70 USD que a precios de la calle, deben adquirir un valor aproximado, entre 300 y 350 CUP, inalcanzable para mí”, comenta.

La solución ¿se acerca?

Una investigación realizada por la Agencia Cubana de Noticias, publicada en el sitio digital de Cubadebate, vaticina una recuperación de las fábricas del país que se dedican a la fabricación de cigarros de la línea económica.

Esto debe dejar producciones superior a las 400 000 cajetillas diarias y evidentemente, ha de mejorar la presencia del demandado producto en la red minorista, aunque no es el fin de la crisis de la oferta respecto a la demanda.

Artemisa y toda Cuba intentan minimizar los efectos de una crisis económica sin igual, marcada por una pandemia que reduce a la mínima expresión los anhelos diseñados en la reforma económica. Y mientras unos cuantos convierten la crisis en oportunidades de ingreso, se desangra la economía de quien no logra controlar su vicio y paga bien caro el placer de fumar.

Aún no existe fórmula para detener la subida de los precios, pero quizás, equiparar la venta en todos los municipios de manera normada-controlada —hasta tanto se restablezcan los niveles productivos—, pudiera frenar los precios abusivos o especulativos, esos que dañan a la sociedad más allá de la economía.

Tomado de ElArtemiseño.