El complejo de estatua

Por: Lianet Oceguera Flores / Actualidad,Opinión/ 5 septiembre, 2022

A menudo se confunden los términos instrucción y educación. Aunque pueda parecer que ambos significan lo mismo, la realidad dista mucho de ser así.


La instrucción demanda una gran cantidad de conocimiento sobre materias específicas, mientras la educación abarca el respeto a un conjunto de normas básicas que influyen en el comportamiento social.

Hay personas que aún con los conocimientos más amplios y con la biblioteca mejor surtida, olvidan el efecto de un «Buenos días » al llegar a una recepción, el «gracias » a la dependienta de un mercado o el «por favor» al final de una petición.

Esta clase de sujetos experimenta lo que se puede denominar el complejo de estatua, su amplia instrucción les lleva a acumular silencios e ignorar a aquellos que consideran por debajo de su nivel.

El fenómeno del maniquí contemporáneo no es algo que atañe sólo a los más instruidos: va desde las capas menos intelectuales hasta los grandes filósofos. Preocupante resulta la cuestión de que también, muchas veces, quienes nunca olvidan el saludo y el agradecimiento son castigados con el látigo de la indiferencia y observados como un objeto anacrónico digno de exhibirse en las vitrinas de un museo.

Es triste pensar cómo la sociedad va perdiendo valores y principios que se adquieren con la educación, esa que recibimos en la casa desde pequeños y que nos acompaña por el resto de nuestra existencia. Y aunque en la vida se puede carecer de instrucción, de lo que nunca debemos prescindir es de la educación.