Artemisa y Cuba, más conscientes y seguras del legado de Finlay

Por: Yemmi Valdés / Actualidad,Opinión/ 3 diciembre, 2020

El 3 de diciembre de 1833 nacería un hombre destinado a cambiar la historia de la medicina y la ciencia.


Años más tarde en Cuba y el continente quedaría para la posteridad el homenaje al doctor Carlos Juan Finlay al tomar esta fecha como Día de la Medicina Latinoamericana.

¿Pero por qué tan noble honor al médico cubano nacido en Camagüey?

 El sabio Carlos Juan Finlay Barrés, realizó el mayor descubrimiento científico de la medicina tropical: la transmisión de enfermedades por medio de un vector biológico (el mosquito), con lo que salvó a la humanidad del azote de la fiebre amarilla. Por ello se le confirió además, la distinción de «Benefactor de la Humanidad».

Han pasado siglos y a Finlay se le considera uno de los microbiólogos más importantes de la historia universal. A la edad de 47 años proclamó su teoría de la transmisión de enfermedades de un sujeto enfermo a otro sano por vectores biológicos chupadores de sangre, y es hasta hoy un acontecimiento clave.

La fiebre amarilla, desde 1762 era endémica en Cuba donde había producido considerable número de víctimas, y descubrió al mosquito Aedes aegypti como el único agente capaz de transmitirla.

Otro de sus aportes al desarrollo científico ha sido avalado y divulgado por el Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas y consiste en la creación del método experimental para producir formas atenuadas de la enfermedad en los seres humanos, lo que además de permitirle comprobar la veracidad de sus concepciones y descubrimientos, le posibilitó el estudio de los mecanismos inmunológicos de las enfermedades infectocontagiosas.

Por otro lado formuló las reglas básicas para erradicar al mosquito, que todavía se aplican como medida preventiva, con lo que dio inicio al procedimiento sanitario social conocido como lucha antivectorial.

La Junta de Gobierno de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana propuso en 1932 nombrar una comisión que se encargara de los preparativos para conmemorar al siguiente año el centenario del natalicio de Finlay. Aunque esta iniciativa había sido lanzada mucho antes por el doctor Jorge Le Roy Cassá, fue el día de esa reunión que adquirió carácter oficial. Sucedió también que el joven médico Horacio Abascal Vera, preocupado porque una vez que transcurriera la fecha del 3 de diciembre de 1933 desaparecería de la escena unas efemérides tan gloriosas, sugirió como forma de perpetuarla la idea de constituirla como “Día de la Medicina Americana”. Así, desde el 3 de diciembre de 1933, se celebra anualmente cada nuevo aniversario del nacimiento de Carlos J. Finlay, así como el Día de la Medicina Latinoamericana y del Trabajador de la Salud.

En este año  dicha conmemoración adquiere un matiz especial, pues los profesionales de esa rama se han convertido en verdaderos héroes durante los últimos doce meses cuando apareciera en Asia el Sars-Cov2 como nuevo coronavirus, que ha contagiado a millones de personas y un saldo significativo de muertes.

Ante ello, los científicos y el personal de la salud de todo el mundo y de Cuba, han puesto el cuerpo y la voluntad para www.tvartemisa.icrt.cur vidas, para encontrar maneras de enfrentar y atenuar la enfermedad.

En una nación como la nuestra ya tenemos el resultado de cuatro candidatos vacunales con garantías de efectividad según los procesos de evaluación pertinentes: Soberana 1 y 2, así como Mambisa y Abdala. Es una buena madera de evidenciar que el legado de Finlay está seguro, que los científicos cubanos siguen la estela de su precursor.