A pesar de las derrotas, seguimos soñando

Por: Roberto Rodríguez / Actualidad,Deporte/ 31 marzo, 2021

En Cuba, desde hace ya algunos años se habla bastante de fútbol. Hemos tenido la posibilidad de ver los duelos de los mejores clubes y los últimos certámenes mundiales en vivo, y esto ha propiciado un seguimiento y conocimiento de la afición nacional sobre este deporte.


Muchos son los que debaten sobre el Real Madrid, el Barcelona, la Juventus o el Bayern Múnich, que si Messi, Cristiano, Lewandowski o Mbappé.

Pero verdaderamente me he sentido muy satisfecho, con lo visto en los últimos días, a propósito del desempeño de nuestra selección absoluta en las eliminatorias mundialistas rumbo a Qatar 2022.

No recuerdo antes que se prestara tanto interés a un duelo de nuestra selección. Cierto es que la llegada de atletas que militan en ligas foráneas, revivieron las opciones de Cuba, pero hasta con las derrotas, la afición en su gran mayoría, se ha mostrado complacida con lo visto.

Lo accidentado del duelo inicial ante Guatemala, creo que nos privó de un resultado favorable, que era posible y después de ver el segundo choque frente a Curazao, lo confirmó categóricamente.

En ese encuentro frente a los centroamericanos, fue muy poco el tiempo de compenetración de los nuestros, incluso Maikel Reyes y Onel Hernández, de los principales en el ataque, no pudieron entrenar con la selección, lo de Onel dramático, llegando del aeropuerto a la cancha, además de la desafortunada actuación arbitral, expulsando a Karel Espino, en una decisión totalmente errada.

En el segundo duelo, Cuba fue más que Curazao desde el inicio y ya al minuto ocho, tuvo que abandonar la cancha Apesteguia por una contracción muscular y forzó el cambio de Keko Fernández; no obstante cuando mejor se jugaba, llegó el gol curazaleño, en una posición dudosa  del atacante, pero ratificada por el silbante.

Cuba siguió presionando, con llegadas a la puerta rival, hasta que producto de esa presión, al minuto 28 Onel Hernández provocó que la Isla se hundiera varios milímetros, al saltar todos con la alegría del empate, fue un gol histórico y un premio justo a la entrega del muchacho que juega en Inglaterra.

En las postrimerías del período inicial, un error de nuestra defensa provocó la ventaja de los de Curazao.

En el segundo tiempo los nuestros siguieron peleando y aunque no pudieron nivelar el partido, nos dejaron este sabor dulce en los labios, que nos permite soñar.

Aunque ya la clasificación es prácticamente imposible, quedan partidos que pueden consolidar el trabajo iniciado, incluso otros jugadores pueden llegar.

El ejemplo de Onel, Paradela, Apesteguia, Vázquez y compañía, nos dan el camino, que será largo y difícil, pero que si lo comenzamos es para no detenernos y seguir siempre buscando la mejoría.