Queremos un mundo sin genocidio

Por: Yenillilian Torres / Actualidad,Opinión/ 9 diciembre, 2021

El genocidio es uno de los crímenes más graves según el derecho internacional. Este término fue acuñado en 1943 por el abogado judío polaco Raphael Lemki y apareció definido por primera vez en el Convenio para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, que la Asamblea General de la ONU aprobó en 1948.


En septiembre de 2015, la ONU decidió convertir el 9 de diciembre en el día internacional para la Conmemoración y Dignificación de las Víctimas del Crimen de Genocidio y para su prevención, en recuerdo de la Convención firmada en 1948.

“La prevención del genocidio es una obligación específica impuesta por el derecho internacional. La Corte Internacional de Justicia y otros órganos judiciales han sido muy claros a este respecto. Los gobiernos deben cumplir este imperativo invirtiendo en prevención y adoptando medidas preventivas. En este día internacional que hoy celebramos por primera vez, reconozcamos la necesidad de trabajar juntos de manera más concertada para proteger a las personas de violaciones graves de los derechos humanos y defender la humanidad que todos compartimos”, así expresaba Ban Ki-moon Secretario General de las Naciones Unidas, en aquel entonces

El genocidio consiste en cometer actos orientados a destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Los actos que pueden constituir genocidio son matanzas, lesiones graves a la integridad física o mental, someter a las víctimas a unas condiciones que puedan destruirles físicamente, impedir el nacimiento de miembros del grupo a través prácticas como la esterilización forzosa, y trasladar a niños a otro grupo. 

La diversidad es lo que ha marcado la diferencia y la evolución de la humanidad, por tanto evitemos la erradicación de culturas o pueblos enteros.

La intención de la ONU, es volcar la atención de los países miembros en esas grandes diferencias que pueden estar ocurriendo dentro de la sociedad y buscar minimizarlas o transformarlas en una ventaja para aquellos que se sienten oprimidos.