Abrazo entre generaciones, provincias y martianos

Miembros de la Sociedad Cultural José Martí en la provincia Artemisa visitaron la filial de sus homólogos en La Habana, para la inauguración de su sede en la capital del país.

Yusuam Palacios Ortega, director del Museo Fragua martiana, Lil María Pichs Hernández, subdirectora de la oficina del Programa Martiano y líderes de la Sociedad Cultural en La Habana, recibieron a la comitiva artemiseña.

El encuentro estuvo marcado por la reedición de la Exposición colectiva Martí y Bolívar se abrazan. Una muestra de carteles que por el año 2012 estudiantes y profesores del Instituto Superior de Diseño (ISDI) iniciaron. En nombre de todos ellos estaba Alejandro Escobar, el autor de: «El amor, madre, a la Patria»; una de las obras expuestas.

Desde el ISDI se trasladó esta pieza de grandes dimensiones y se quedará de manera permanente en este nuevo destino que la acoge agradecido, luego del proceso de transformación sufrido por el edificio de la Universidad de Diseño cubana.

Durante esta jornada en que los martianos artemiseños y capitalinos celebraban los 157 años de la publicación del poema dramático Abdala, también participó la Premio Nacional de Crítica Literaria Ana Margarita Mateo Palmer.

Además, se celebró un conversatorio en el teatro de esta sede, sobre el ensayo Nuestra América y el contexto político de nuestros países latinoamericanos en la actualidad.

Alejandro Escobar hizo entrega de la edición serigráfica de su obra a las dos filiales provinciales y a la Biblioteca Infantil Antonio Bachiller y Morales.

Al cierre, recorrieron el Museo Fragua Martiana, experiencia para vivir la historia de un modo diferente, para pensar en el cubano que fue Martí desde edades muy tempranas, la madurez moral y política y las lecciones de amor a la Patria en este lugar, donde prácticamente esclavizado por el trabajo forzoso en las canteras de San Lázaro, aseguró: «Y todavía yo no puedo odiar».

Estudiantes del preuniversitario José Licourt Domínguez, allí presentes, pudieron verse reflejados en la figura de un adolescente de 17 años, El Martí que a la edad de ellos solo era capaz de amar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.